15/08/2022

63 | El Quinto Culpable & Mahara Aguja Colipinta

El Quinto Culpable | Mahara Aguja Colipinta
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El Quinto Culpable & Mahara Aguja Colipinta

 Qué libro me bebo | Armonía 63

 

Buenos días mis queridos lectores:

El Quinto Culpable

Hoy les acerco a una autora que han denominado en los círculos literarios como escritora híbrida, Mercedes Pinto Maldonado, nacida en Granada y residente en Málaga.

Empezó estudios de medicina, que dejó para dedicarse a la literatura a tiempo completo desde hace quince años, aunque escribe desde que aprendió.

Tiene nada menos que doce libros publicados entre los que se reconocen diferentes géneros literarios como novela romántica, suspense, novela negra, relatos y reflexiones, novela juvenil  y novela histórica.

Mercedes Pinto se considera una autora Humanista ante todo ya que sus relatos se centran principalmente en este tipo de relaciones.

 

SINOPSIS

Ani se niega a regresar a Salomar, la playa que la vio crecer y fue testigo de todos sus veranos desde que era niña ya no es la misma. Sus arenas ya no le recuerdan los castillos que hacía su padre ni las noches de risas y guitarra con sus amigos.

Sin embargo, su familia cree que debe volver para superar el trauma que sufre desde hace once meses. Aquel verano fue el más traumático de su vida, pero este se convertirá en una verdadera tortura. Tendrá que enfrentarse a la peor tragedia que pueda sufrir una mujer.

Cinco años después, Ani cuenta su historia, cuando por fin comienza a digerir el duro episodio que vivió una madrugada en la pequeña cala de Salomar.

Les invito a que me acompañen a descubrir qué sucedió aquella noche en Cala Chica y conocer a Sonia, Raúl o Daniel.

Qué libro me bebo | El Quinto Culpable | Mahara Aguja Colipinta

 

Mahara Aguja Colipinta

Bodega vinificatePara acompañar una historia con sabor a mar y a noches de verano he elegido un vino andaluz, un ancestral de Bodegas Vinifícate, Mahara. Los hermanos Lucas nos presentan diferentes vinos con un toque diferente, chispeante y mediterráneo que no va a dejar indiferente a quienes los prueban. En este caso he escogido el Colipinta una Limossa lapónica.

FILOSOFIA DE LA BODEGA

Son dos hermanos enamorados de su tierra y  cultura. Quieren poner en valor lo que se ha cultivado en la zona desde siempre.

La filosofía  de estos hermanos es intentar hacer vinos que hablen del sur, de la costa, de la zona donde se han criado, elaborados de la forma más artesanal posible. Por esta razón solo utilizan las variedades autóctonas de la zona y trabajan con fermentaciones espontáneas, donde únicamente intervienen las levaduras que vienen del viñedo. De esta forma consiguen recrear más fielmente el concepto de terruño, una variedad plantada en su zona y expresando las condiciones edafoclimáticas de un viñedo determinado.

El vino ancestral elegido es el AGUJA Colipinta.

Método Ancestral, 18 meses de rima. Volvemos a estar en Sanlúcar, y cambiamos al pago de Miraflores, un pago más marítimo si cabe. Este también esta fermentado en depósitos de 1.500 l. y embotellado antes de terminar la fermentación. Espumoso con burbuja muy cremosa, suave, equilibrado y muy salino.

Bodega vinificate
Los hermanos Miguel y José Gómez Lucas

Viticultura

Elaborado con Palomino procedente del Pago de Miraflores, en Sanlúcar de Barrameda, un pago más marítimo si cabe. El suelo es una albariza, pero más suelta que la que encontramos en Mahina.

Vinificación

Para los vinos espumosos se utiliza el método ancestral, de esta forma antes de que los vinos acaben la fermentación que se inicia en pequeños depósitos de 1.500 l., se embotellan y terminan el proceso en la botella de forma que se obtiene la burbuja. 18 meses de rima.

El método ancestral consiste en conseguir un vino espumoso con una sola fermentación, a diferencia del método tradicional (utilizado por el Cava y el Champagne) que se producen 2 fermentaciones. En el proceso de fermentación, las levaduras siempre transforman un azúcar en alcohol, gas carbónico y calor.

Método ancestral, una opción con valor

Cuando uno piensa en burbujas, en vinos espumosos, la primera palabra que nos viene a la mente es Champagne, o quizás Cava, pero no todos los aficionados al vino conocen la existencia de otro método extraordinario de elaborar vinos espumosos de calidad, el conocido como método ancestral.

Como tantas otras cosas en el mundo, el método ancestral se descubrió por accidente en el siglo XVI en Limoux, Francia. El vino dejaba de fermentar debido a las bajas temperaturas hibernales y se embotellaba creyéndose completamente fermentado. Esto desembocó en multitud de botellas hechas añicos por la presión del arranque de la fermentación cuando las temperaturas remontaban en primavera. Sin embargo, algunas botellas resistieron dicho proceso, siendo el origen del método ancestral. Años después (1668), Dom Perignon ideó la manera de controlar el proceso y evitar accidentes creando el conocido como método champenoise o tradicional.

La diferencia esencial entre ambos reside en la adición o no adición de azúcar. El método ancestral consiste en embotellar el vino a media fermentación y dejar que ésta termine en botella. Así, el gas generado por el final de la fermentación no encuentra escapatoria y se convierte en las burbujas del vino. Contrariamente, el método champenoise, consiste en embotellar un vino tranquilo ya fermentado y añadirle azúcar y levaduras antes del embotellado; así, una segunda fermentación completamente independiente de la primera trascurre en botella. Es práctica habitual en ambos métodos degollar las botellas para eliminar las lías.Sin embargo, mientras que en los espumosos ancestrales las botellas se rellenan con el mismo vino, sin más, en los espumosos tradicionales, se utiliza, en ocasiones, el conocido licor de expedición, una mezcla de azúcar y vino que determinará el nivel de dulzor final.

Métodos de elaboración a debate

La elaboración de espumosos ancestrales se está revitalizando en regiones como Cataluña y su irrupción en el mercado no está exenta de cierta controversia. Mientras algunos productores defienden el método champenoise como el idóneo para la elaboración de espumosos, son ya diversas las voces que se alzan en contra de esta teoría con argumentos de peso.

Dichos elaboradores defienden que, en un clima templado como el imperante en Cataluña, no tiene sentido aplicar técnicas propias de la Champagne, una región de clima frío. Mientras que en Francia se ven obligados a chaptalizar (añadir azúcar al mosto para conseguir la graduación deseada), en España las uvas pueden obtener, por sí solas, grado más que suficiente gracias a la fuerte insolación. En consecuencia, argumentan que no parece lógico vendimiar la uva verde, para más tarde añadir azúcar al vino y provocar una segunda fermentación, pudiendo recolectarla mucho más madura, posibilitando así la no adición de azúcar.

El debate está servido, y como siempre que surge una discrepancia bien entendida, lo que se obtiene es un enriquecimiento del que nos beneficiaremos todos. Los espumosos ancestrales modernos están dando sus primeros pasos en Cataluña, pero los resultados son ya esperanzadores: vinos ligeros, afrutados y divertidos, algo más rústicos que los de método tradicional pero también más ágiles y sorpresivos

Tipo de agricultura: Biodinámica

Tipo de Uva: Palomino 100%

NOTA DE CATA

NARIZ

Pronunciados aromas de manzana y piel de manzana, un toque de sidra, trazas de albaricoque y uvas maduras.

BOCA

Paso por boca seco con notas de manzanas casi crujientes, una refrescante acidez picante y un toque de textura de piel de manzana que le da una pincelada de tanino gracias a la fermentación con sus pieles. Final largo y muy limpio.

Temperatura de servicio: 11ºC – 13ºC

Alcohol: 11,9
Sugerencia de acompañamiento

Embutidos, salazones como la mojama y arroces.

 

El Quinto Culpable | Mahara Aguja Colipinta
Salobreña

VISITA TURISTICA

Salomar es la playa situada en el término municipal de Salobreña, en la costa tropical.

La historia de Salobreña se documenta desde la época neolítica, con numerosos hallazgos arqueológicos.

En esta época, no existía la actual vega, sino una bahía en la que el cerro donde actualmente se asienta Salobreña era una isla. Los aportes realizados por el río Guadalfeo, hicieron desaparecer poco a poco la bahía, y que esta se convirtiera en una fértil vega durante las épocas del Cobre y Bronce. La isla de Salobreña se unió a tierra firme, pero todavía el Peñón salobreñero era un islote. Estos procesos erosivos siguieron su curso en épocas sucesivas, pero es en la Edad Moderna y con la deforestación de los montes circundantes, la que hacen la actual vega de Salobreña y Motril. La creciente necesidad de combustible para alimentar los diferentes ingenios azucareros de la zona son la causa de esta deforestación.

En el tercer milenio a.C. aparecen los primeros asentamientos estables en los diferentes promontorios de la zona, dedicándose principalmente a la agricultura y a la ganadería. Estos asentamientos tienen continuidad en épocas sucesivas.

La etimología del término parece proceder de las lenguas indoeuropeas meridionales identificadas por Villar. En concreto, se propone la raíz Sel, corriente de agua, y -amsina o -ansina de la raíz indoeuropea *m°bhi, alrededor de, usado en antiguo irlandés con el significado de cercado.​

Los fenicios llegan a esta zona en el siglo XIII a. C. fundando la antigua Selambina. Esta cae en el siglo VI a. C. en manos de los cartagineses, pasando a depender de Gadir (actual Cádiz).

 

Un enclave con mucha historia

La posición estratégica de Salobreña, hace que la conquista por los romanos sea bastante temprana, (siglo II a. C.). Son numerosos los restos de esta época encontrados en diferentes lugares de la zona. Durante toda la ocupación romana, existen muchos asentamientos en la zona, dedicándose al cultivo de la vid y el olivo, a la pesca y a la salazón. En esta época, Salobreña es conocido como Segalvina, y como tal consta en las actas del Concilio de Ilíberis.

En el año 711, sucede la invasión musulmana de la península ibérica. Salobreña pasa a ser una alquería, con una notable importancia dentro del territorio costero de Elvira. El nombre que recibe en lengua árabe es el de Shalubānya, pronunciado también Shalubīnya (del que procede el nombre actual) debido a la imala, un rasgo peculiar de pronunciación presente en el árabe andalusí. En esta época el cultivo principal de la vega era la caña de azúcar y las legumbres.

El fin de la época musulmana tuvo lugar en 1489, con Francisco Ramírez de Madrid, aunque todavía en 1490 tuvo lugar una sublevación a favor de Boabdil, lo cual causó que Salobreña quedase ocupada por castellanos, y que a los musulmanes los relegaran a las alquerías circundantes. La sublevación de los moriscos se extendió también a Salobreña. Esta sublevación dio lugar a la intervención del Marqués de Mondéjar en 1569 para su extinción.

Ubicación estratégica

La situación estratégica de Salobreña es importantísima, por lo que el castillo es conservado como fortaleza militar. El castillo albergó un palacio en la época Nazarí, y además fue prisión de más de un monarca: Yusuf III, Muhammed VIII el Pequeño, Muhammed IX el Zurdo, Abu Nasr Sad y Muley Hacén.

Francisco Ramírez de Madrid fue nombrado alcaide del castillo por los Reyes Católicos en recompensa por la conquista del lugar. El castillo conservó su importancia militar hasta el siglo XVIII, por lo que se llevaron a cabo importantes obras de reforma.

El cultivo de la caña de azúcar continuó, y es en los siglos XVII y XVIII cuando experimenta un paulatino descenso a favor del algodón.

Durante la Guerra de la Independencia, Salobreña se alía con las partidas de la costa contra las tropas francesas.

Casi terminada la Guerra de la Independencia, en mayo de 1814, el entonces Alcalde Mayor de la Villa, Salvador Martín Arnedo o Martín de Molina, procedió a la quema pública en la plaza del cabildo del ejemplar de la Constitución de 1812 de acuerdo a los designios de Fernando VII.

Industria azucarera

Es en el siglo XIX cuando resurge el cultivo de la caña de azúcar, y se emplean técnicas importadas desde Cuba para la industria azucarera. Estas técnicas se basan en el empleo del vapor como fuerza motriz y para la obtención de un producto más refinado. En el siglo XX, y con el resurgimiento de la industria azucarera, es cuando se amplía el perímetro de la villa, y se derriban las antiguas murallas. A partir de los años sesenta, comienza la repercusión turística en la zona, y Salobreña se expande con la construcción de zonas residenciales y de veraneo. Culmina la expansión urbanística con la programación de la construcción de hoteles en la Playa de la Cagadilla, donde se ubicaba la Torre de Cabo Guilla o Cabo Guillana, de cuyo nombre presumiblemente procede su actual denominación.

Patrimonio

Castillo de Salobreña.

Iglesia Parroquial de Nuestra Señora del Rosario.

Templo de San Juan Bautista.

Capilla de San Luis.

Museo Arqueológico Municipal.

Bóveda medieval.

La Santa Cruz, enclavada en el populoso barrio de La Loma y la Cruz de la Caleta, situada en lo más alto del parque de la barriada de la Caleta.

Paseo de las Flores.

Mirador del Paseo de las Flores.

Mirador Hoyo de la Frascunda.

Paseo del Gambullón, (con tramo de subida a paseo de las flores intransitable).

Peñón de Salobreña.

Playa del Caletón

Barrio de la Loma.

La Casa Roja. Caserón señorial. Edificio que formó parte de la desaparecida azucarera de San Francisco.

Torre del Cambrón

Qué libro me bebo

Aguja Colipinta

(Limosa lapponica)

Más costera que su pariente la colinegra, la aguja colipinta es un ave migradora que en nuestro territorio aparece sobre todo a lo largo de los pasos migratorios y, con mucha menor frecuencia, durante el periodo invernal. Ocupa entonces playas, estuarios, marismas y aguazales costeros, en los que encuentra un abundante surtido de los gusanos, insectos, crustáceos y pequeños moluscos que habitualmente componen su dieta.

La aguja colipinta es una limícola de buen tamaño, de aspecto muy semejante al de su pariente la aguja colinegra, de la que se diferencia, además de por algunas características del plumaje, por la menor longitud de sus patas y por el tamaño y forma del pico, que —dentro de su notable longitud— es más corto y ligeramente curvado hacia arriba.

El macho tiene el pico oscuro durante el periodo reproductor y presenta la cabeza, el cuello, el pecho y las regiones inferiores de color castaño rojizo, mientras que las plumas de la región dorsal son oscuras con rebordes claros. En el plumaje nupcial de la hembra, en cambio, apenas se da el castaño rojizo, pues en su librea domina el color ante levemente anaranjado, que se torna blanco en la zona ventral. El pico es algo más largo que el del macho y su base, ligeramente naranja. El adulto no reproductor presenta un tono general grisáceo, aunque las plumas de las partes superiores tienen un borde claro muy definido, lo que le confiere un aspecto más escamoso que el de la aguja colinegra.

Los ejemplares juveniles, por su parte, se asemejan bastante a las hembras en plumaje nupcial, aunque con tonos más apagados, y que se hace visible en nuestras costas mediterráneas durante todo el verano siendo más raro durante el mes de julio, por condiciones climatológicas, especialmente corrientes de viento.

Mercedes Pinto Maldonado

Bodegas Vinifícate

Salobreña

 

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