15/08/2022

5 | Las ventanas del cielo & [912]²

qué libro me bebo Las ventanas del cielo & [912]²
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Las ventanas del cielo & [912]²

Qué libro me bebo | Armonía 5

 

Buenos días mis queridos lectores:

Hoy les traigo una pareja cuya armonía tiene una transcendencia especial.

Las ventanas del cielo es una novela épica y de aventuras que se desarrolla entre España, el norte de África, la ignota Terranova y las más pujantes ciudades europeas en una época deslumbrante.

 

Las ventanas del cielo

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En la Edad Media hubo quien levantó magnas catedrales, pero fueron los maestros vidrieros quienes las convirtieron en las ventanas del cielo.

El protagonista que nos presenta el autor, Gonzalo Giner, Hugo, renuncia al destino que su padre le ha marcado. Su decisión hace que abandone Burgos y también a Berenguela, su amiga y su ambicioso hermanastro, Damián.

Nada más dejar la ciudad descubre que su padre ha sido traicionado. Embarca en un ballenero donde conoce a un esclavo con el que viajara a África. Allí sucede algo que le hace volver a huir, esta vez acompañado de una mujer y un fascinante halcón, Aylal. Así perseguirá  su destino: el arte de las vidrieras.

Aquellos que me conocen desde hace años saben de mi vinculación a la ciudad de Burgos, y del sentimiento que aún tengo por sus calles, sus gentes y su patrimonio, especialmente por la Catedral, para mí una joya del Gótico Español y legado histórico para las generaciones venideras.

Siempre decimos que, solo conociendo nuestro pasado, podemos entender nuestro futuro. He de decir que estoy muy de acuerdo con esa afirmación.

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[912]²

En esta ocasión he elegido un tempranillo100% de altura, el [912]² de Bodegas Veganzones.

 

Último galardón obtenido por este vino

 

Tiene sus orígenes en el año 1956 cuando el abuelo de los hermanos Veganzones, fundadores de la bodega, comenzó a hacer vino con la uva de sus majuelos. Desde entonces se ha continuado con la tradición familiar, aunque no fue hasta 2005 cuando comenzó a etiquetarse el primer “912 de altitud”.

Se trata de una bodega familiar que busca producir vinos de calidad, respetando el terroir y combinando una viticultura tradicional, donde la vendimia y las técnicas de selección de la uva siguen siendo manuales, a la vez que se cuenta con los últimos adelantos técnicos en maquinaria bajo de la D.O. Ribera del Duero.

La bodega elabora vino procedente de unas 50 hectáreas de viñedo situadas en los términos de Fompedraza, Mélida o Pesquera de Duero. La variedad principal es la uva tempranillo, aunque también se cultiva una pequeña parte de merlot.

Las viñas que se encuentran en el páramo calizo de Fompedraza están situadas a 912 metros de altitud sobre el nivel del mar, siendo una de las zonas de la Ribera del Duero que cuenta con unas características climatológicas diferentes al viñedo del valle. De aquí proceden los vinos más emblemáticos de la bodega: los “912 de altitud”.

Recuerda con ese color rubí oscuro y capa alta a los ropajes papales que cubrían en aquella época el cuerpo del pontífice y sus más allegados.

La tierra arcillosa sobre la que crecen las cepas evoca a las jarras donde los pedreros tomaban el vino para no contaminarse bebiendo el agua poco saludable que circulaba por las casas de la ciudad.

Aquellos pedreros que, una a una, engarzaron las columnas y escalinatas sobre las que descansa majestuosa la catedral y los arcos donde quedan insertadas sus espléndidas vidrieras iluminando la inmaculada capilla de los señores Condestables de Castilla en la que reposan los restos de doña Mencía de Mendoza, quedando encerrada la Catedral dentro de la Catedral.

 A 856 m sobre el nivel del mar se encuentra la ciudad del Cid y a otros 88m de altura la aguja de ambas gemelas góticas orientadas a la ciudad santa Jerusalén, testigo de cruzadas y caballeros templarios, sumando 944 m, casi la misma altitud en la que crecen las uvas que llenan hoy nuestras copas.

Esas notas intensas a fruta negra como la sangre derramada por el protagonista de esta historia en su éxodo vital por tierras africanas y acompañado del halcón Aylal, fiel guardián. De esta exótica parte se entrecruzan las notas de vainilla y coco propio del tostado y contacto del vino identitario de la zona que aviva el Duero.

Otros dos datos 1591 y 1812 la Catedral sufre sendos incendios en los que se pierden parte de las riquezas de la misma incluyendo parte de esas magníficas vidrieras.

Las cepas de las que se obtiene este magnífico vino datan de 1920. Aunque piensen que, aparentemente no guarden relación estos acontecimientos, se equivocan.

En ambos casos hablamos de la vid como superviviente y testigo de una de las plagas más importantes que asolaron los campos, las tierras allá por 1878. Hablamos de la filoxera.

En el otro caso, la catedral y su construcción sobreviven a los incendios que casi acaban con el patrimonio histórico, artístico y cultural del que hoy somos herederos.

Piensen en cuantas cosas nos rodean sin aparente relación y que sin embargo van más de la mano de lo aparentemente recomendable.

Les dejo con deliciosa copa de finísimo vidrio digno del oficio del gremio artesanal al que pertenece nuestro protagonista.

Como dato curioso y sutil coincidencia les diré que la etiqueta de este vino está realizada en terciopelo de ese tomo morado cardenalicio como el santo faldón que cubre el cuerpo del Santísimo Cristo de Burgos que se encuentra en el interior de la Catedral.

 

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