15/08/2022

43 | El Infinito en un junco & Telescópico Frontonio 2017

Qué libro me bebo | El infinito en un junco | Telescópico Frontonio 2017
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El Infinito en un junco & Telescópico Frontonio 2017

 Qué libro me bebo | Armonía 43

 

Buenos días mis queridos lectores:

Hoy les traigo una armonía  de gran peso histórico y base documental, un libro sobre la historia de los libros. La autora realiza un recorrido por la vida de tane fascinante artefacto inventado para que las palabras puedan viajar en el espacio y en el tiempo.

El infinito en un junco

La historia de su elaboración y los diferentes formatos que la humanidad ha ensayado a lo largo de treinta siglos: libros de humo, de piedra, de arcilla, de seda, de juncos, de piel, de árboles, legajos, y los últimos fabricados con plástico y luz.

Es, además, un libro de viajes. Una maravillosa ruta con varias escalas en los campos de batalla de Alejandro, o en la villa de los papiros bajo la erupción del Vesubio, en los palacios de Cleopatra y en el escenario del mismísimo asesinato de Hipatia.

Una escala en las librerías conocidas y en los talleres de copistas. Irene Vallejo nos acerca hasta las hogueras donde se quemaron los códices prohibidos: en el Gulag, Biblioteca de Sarajevo y en el laberinto subterráneo de Oxford en el año 2000.

Nos muestra un hilo que une los libros clásicos con el vertiginoso mundo contemporáneo, conectándolo con debates actuales, por ejemplo, Aristófanes y los procesos judiciales contra humoristas, Safo y la voz literaria de las mujeres, Tito Livio y el fenómeno fan, Séneca y la posverdad…

Sobre todo ello, es una aventura colectiva que protagonizan miles de personas a lo largo del tiempo y  han hecho posible la existencia y perdurabilidad de los libros y las tradiciones orales, narraciones de escribas, iluminadores, traductores, vendedores ambulantes, espías, sabios, monjas, esclavos, aventureras….

Lectores de todo tipo y circunstancia, en paisajes de montaña, o junto al mar, en capitales o en pequeños pueblos sin conexión a internet. Gente común cuyos nombres en muchos casos no se registra en la historia. Esos a los que la autora muestra como salvadores de libros, y que son los auténticos protagonistas de este ensayo.

irene vallejo moreu
Irene en el estudio de su casa donde escribió ‘El infinito en un junco’. Foto: El País Semanal – JAMES RAJOTTE

 

He de contarles que Irene Vallejo, la autora es una zaragozana nacida en 1979 y Licenciada en Filosofía Clásica. Su doctorado lo realizó en Zaragoza y Florencia y en la actualidad lleva acabo una intensa labor de divulgación del mundo clásico, impartiendo conferencias y cursos. Colabora con el diario El Heraldo de Aragón y con El País Semanal.

Dentro de su obra literaria caben destacar sus novelas La Luz Sepultada (2011), El Silbido del Arquero (2015), también ensayos y cuentos infantiles.

Esta obra que les traigo hoy  ha obtenido numerosos premios literarios:

  • El ojo Crítico de Narrativa.
  • Las Librerías Recomiendan.
  • Búho al Mejor Libro.
  • Novela Histórica Hislibris.
  • Acción Cívica en Defensa de las Humanidades.
Qué libro me bebo | El infinito en un junco | Telescópico Frontonio 2017
Armonía 43

Frontonio Carignan / Mazuela 2017

Para acompañar esta revisión histórica sobre los libros, he elegido un vino aragonés de Bodegas Frontonio. Las manos que lo elaboran son las de su bodeguero, Fernando Mora (Máster of Wine) y su equipo, formado por Francisco Latasa (Administración y RRHH) y Mario López (Uvas y Vino).

bodega frontonio

La bodega, viñas de monte, una cueva y un sueño: recuperar la tradición. Manifiestan no  querer reglas, creen en la identidad y pertenencia a su tierra, sus uvas y sus sentidos.

Esta bodega es una casa con una cueva subterránea de unos 200 años (3 niveles) que les permite trabajar por gravedad y manejar la uva con mucha delicadeza. Se benefician así de unas condiciones de temperatura y humedad perfectas para el envejecimiento.

Tras una gran remodelación, pueden procesar unos 70.000 kilos de uva y envejecer casi 50.000 litros de vino en recipientes diversos: cemento, foudres de roble y barricas de distintos tamaños hasta los 600 litros (demi-muid).

Aunque envejecían vinos desde 2017, 2019 es la primera añada que se ha elaborado íntegramente en la nueva bodega y en la que han podido vinificar todas las parcelas por separado. Son 45 vinos en total con los que haremos distintos ensamblajes.

Existen escasos viñedos mágicos. En ellos, de una manera conectada con el resto de la naturaleza, la vid se siente capaz de buscar la singularidad de lo único, toda la fuerza del origen arrancada de la tierra y convertida en fruto.

El papel del hombre ha sido el de identificar estos sitios y cultivar parcelas únicas en algunos de los lugares más duros de trabajar. Generaciones los han mantenido de una forma casi más nostálgica que racional.

Solo un privilegiado grupo de estos viñedos son capaces de transportarte al lugar del que proceden a través de la enérgica fragancia de su vino.

Se definen como personas con un sueño imposible: buscar la perfección de lo concreto. Al igual que el pintor interpreta una idea en un lienzo transformándola en arte, el viñador busca entender un jardín de viñas para hacer un vino único. Un vino que pertenece a ese viñedo para siempre. Un lugar para entender, respetar y proteger.

Este es el camino que esta bodega ha elegido, o al menos es el camino que les  ha elegido a ellos. El hombre fundido con la tierra.

El vehículo perfecto es un coupage de Cariñena / Mazuela 2017

Nariz: Aromas a frutos rojos como cerezas, con notas ahumadas y especiadas.

Boca: Elegante, fresco, tostado y con taninos aterciopelados. Los sabores ahumados de los barriles usados son realmente elegantes y sutiles.

Final marcado por la fruta roja y las notas tostadas.

Elaborado con Cariñena de viñas de 80 años de edad, situadas en Épila, sobre suelos de piedra caliza profunda. El 100% de la uva llega a la bodega vendimiada a mano, eso hace que la calidad sea máxima. En esta bodega se utiliza la tecnología cuando es necesaria, pero siempre se busca la opción de la naturaleza. La finca de esta está influenciada por el río Jalón, en la localidad de Valdejalón. Posee un clima continental con influencia mediterránea, muy extremo por sus grandes cambios de temperatura en poco tiempo. El suelo es calizo y con una capa arcillosa que mantiene la humedad de la escasa lluvia anual

Wine Advocate Dec 2018 – Luis Gutiérrez: 93 pts. – «The 2016 Telescópico Cariñena was destemmed and fermented in an open vat, then aged in second use 500-liter French oak barrels for six months. It’s incredibly floral and elegant, very aromatic and open, a Cariñena without heat, very direct, with energy and great aging potential especially when you see the electric freshness in the palate. This shows that elegant rusticity is possible. 4,350 bottles were filled in February 2018.» Añada 2016

El motivo de esta elección es claro. El vínculo que se establece entre libro y vino crea una sinergia capaz de llevarnos a nuestro pasado y enlazar tal como hace la autora, Irene Vallejo, con los acontecimientos presentes. Fernando Mora y su equipo elaboran este vino con todos los elementos de nuestro pasado consiguiendo que permanezcan frescos en cada copa.

Naturalmente, y como no odía ser de otro modo, he de recomendarles la visita a dos lugares, Épila y Zaragoza.

Ambos lugares cargados de Historia desde los orígenes de nuestra civilización tal y como la conocemos, y donde los libros y legajos han acompañado a Reyes y caballeros para que hoy podamos conocerla.

Épila

Según las excavaciones arqueológicas, el primer asentamiento humano se localizó en el Cabezo de Ballesteros, dentro del casco urbano actual y los yacimientos datan de los siglos VIII-VII a. C. Según los historiadores, Épila era una población celtíbera llamada en esa época Bis polis, en el año 748 a. C. Para luego convertirse en tiempos de los romanos en Segontia, Segonia como otras ciudades peninsulares con el mismo nombre, aludiendo a ser la segunda ciudad Itinerario Antonino, de Caesaraugusta (Zaragoza) a Augusta Emérita (Mérida), o posiblemente Ispalis. De esta época data el puente viejo sobre el Jalón. Una de las hipótesis es que era la antigua Segontia, ciudad celtíbera situada en los alrededores de Calatorao, que consta en el itinerario de Antonino, escritor romano que describió los pueblos y las calzadas romanas de Hispania. Ricla y Calatorao, pueblos vecinos de Épila, figuran también en el itinerario.

Algunos mantienen que los celtíberos fundaron Segontia en el año 748 a. C. Según Pascual Madoz, político y erudito del siglo XIX, el nombre de Segontia, interpretado en latín como “Secunda” o “segunda”, habría sido traducido al griego como “Byspolis”, o “segunda ciudad”. Este último parece que es el nombre que Plinio el Viejo daba a la población, aunque ya en su forma derivada de “Ispalis”, que pudo ser el origen de “Épila” (Es posible que “Segontia” signifique victoria).

Segontia se alió con los celtíberos numancios en su lucha contra Roma y fue destruida después de la victoria romana.

En Épila nació en 1358 el rey Juan I de Castilla. Hijo del conde de Trastámara, don Enrique (futuro rey Enrique II de Castilla) y de doña Juana Manuel. Como agradecimiento al pueblo y su lealtad a la corona, le dotó del rango de Excelentísima y Fidelísima Villa de Épila.

  • Pedro Pablo Abarca de Bolea, Conde de Aranda, murió el 9 de enero de 1798, en el palacio de esta localidad donde residió los últimos años de su vida y dejó sin descendencia la saga familiar, que sin heredero masculino pasó a formar parte por matrimonio de su sobrina de la casa de Híjar, desapareciendo como tal el título de Conde de Aranda, al englobarse dentro del nuevo título.

Como curiosidad sobre esta localidad zaragozana les contaré que, Épila tiene un entramado urbanístico peculiar, ya que posee dentro del municipio unos cabezos habitados, con casas-cuevas o bodegas vinícolas, que le dan una seña de identidad propia dentro de toda la comarca. Los cabezos son: Cabezo Castillo, Manolín, Paños, Ballesteros y Calvario. Estas casas cuevas o bodegas vinícolas, son irregulares en su planta al ser excavadas en el cabezo, según fueran casas cuevas o bodegas se modificaba su construcción. La peculiaridad de estas construcciones está sujeta a la propia forma de estar construida, pues al ser una cueva excavada en el cabezo, permite tener constante una temperatura interna y conservarse caliente en invierno y fresca en verano, razón por lo que se valoraban para la elaboración del vino.

Según fuera para casa o bodega variaba su construcción al ser distintos sus usos y necesidades. Mientras en las bodegas se situaba en la entrada un pequeño agujero, al lado de la puerta, desde donde se vertía la uva a un cuarto de estrujado para pisar la uva y que su mosto por la gravedad bajara por un canal al pozo de fermentar. Sustituyendo a la prensa, para seguir después con el proceso de la bodega. Poseían de una gran sala de una planta en el fondo donde se pasaba el mosto a los toneles y se envejecía la añada. Poseía también la puerta un ventano pequeñito que se dejaba abierto durante la elaboración del vino, para que la bodega respirara y no se acumularan gases.

Las casas cuevas se construían según las habitaciones que querían poseer, teniendo la cocina normalmente en la entrada, donde había una mejor aireación de gases y menos tierra que escavar para la chimenea. Desgraciadamente, en la actualidad se encuentran en un estado ruinoso, destartaladas y con graves inundaciones provocadas por un inadecuado y deficiente plan de asfaltado de los caminos y saneamiento, dotando a la zona de los cabezos de red de vertido y agua. Esta acción de asfaltado de los caminos y saneamiento, produjo en las cuevas un daño no contemplado, ya que las cuevas respiraban por los caminos que les pasaban por encima, eliminando el exceso de humedad y manteniendo el microclima de la cueva. Además de poseer estos caminos poco grosor en ocasiones, respecto a los techos de las cuevas, lo que dificultaba la colocación con desniveles adecuados de las cañerías de desagües, no controlando por otra parte los enganches ilegales a estos y al agua. Y tampoco el daño que las fugas de las cloacas o agua producen en zonas de vetas de roca que despistan al buscar su origen. En la actualidad se hallan ocupadas, la mayoría de forma irregular.

Empresa azucarera

Otra curiosidad de esta localidad de la época de la industrialización es la azucarera. Se instala en 1908, promovida en febrero de 1904 se constituyó en Barcelona la Azucarera del Jalón, S.A., presidida por Fernando Puig i Mauri y con Josep Suñol dentro de la comisión directiva 15​.

La producción comenzó nada más constituida la sociedad, incluso se comenzaron las actividades de producción con la fábrica todavía sin construir. Desde el primer año de vida de la empresa los resultados económicos fueron positivos al aprovechar la independencia de su industria respecto al monopolio creado por el gobierno con laxos impuestos sobre el azúcar tras la pérdida de Cuba.

Pasa a ser una de las más importantes de España, llegando a producir 16 millones de kilos de azúcar y tener unos 1.500 obreros. Fue la primera empresa en participar y cotizar en la Bolsa de Madrid. Su cierre en 1969 supuso una fuerte crisis socio económica para Épila.

Desgraciadamente en la actualidad ha sido desmantelada y derruida en parte, para construir en su solar viviendas. Supuso un gran espaldarazo para el crecimiento demográfico del municipio y del bienestar del pueblo, que creció hasta algo más de seis mil habitantes.

El barrio que se creó a su amparo disponía de agua corriente, un lujo en aquellos tiempos y de piscinas dentro del recinto de la fábrica para los empleados y familiares.

En cuanto al patrimonio de la localidad, es rico, abundante y no solo se basa solo en la propia arquitectura, incluye atractivos medioambientales y paisajísticos dignos de reseñar. Ejemplos arquitectónicos claros como el Palacio de los Condes de Aranda (del siglo XVI), el edificio de los Marqueses de Saudí, el de los Condes de Montenegrón, o los conventos de las monjas Franciscanas Concepcionistas, de clausura, y el asilo, que ocupa el antiguo Convento de los Capuchinos y dónde también trabajan monjas profesas.

Como patrimonio natural, cabe citar la Fuente de la Cascarrera, los olivos del Santuario de Rodanas, la cueva del gato o las Playas Fluviales de Mareca.

Otras edificaciones a destacar: casas-palacio interesantes, como la de Jiménez Frontín Dorado o la de los condes de Montenegrón y la vivienda en la que nació el mártir San Pedro Arbués, o la curiosa Casa de las Yedras, empleando para bien la cortina de yedras que inunda su fachada, causando un efecto beneficioso climáticamente, tan puesto en boga con los jardines verticales y un cambio estacional de sus colores en la fachada.

En lo alto de un cerro encontramos un conjunto bloques de piedra que marcan el lugar donde se ubicaba el desaparecido castillo y en las proximidades de la población, un puente romano, del siglo III d. C. que corresponde al antiguo trazado de la vía que unía Caesaraugusta con Augusta Emerita.

Una ermita de estilo románico tardío de nombre Santa María Magdalena, vestigio más antiguo de la cristiandad en Épila. La Casa de Mareca, ocupada por los padres de la Compañía de Jesús hasta su expulsión, alberga los restos de Luis Ximénez de Urrea, cuarto conde de Aranda y vestigios de un cubil defensivo musulmán, en ruinas en la actualidad y de propiedad privada.

Zaragoza

La siguiente visita obligada a la zona es la capital, Zaragoza. No son pocos los datos que tenemos de esta visita: gastronomía y paisajes de los que disfrutar, por tanto, les emplazo a realizar esta visita en una próxima armonía.

Por ahora espero haber sembrado en ustedes la inquietud de conocer tanto los vinos como la localidad de Épila, para muchos desconocidos y que encierra tanta historia y cultura. Si pueden, además, disfrutando de la lectura propuesta y la mejor música; será una armonía inolvidable.

Nos leemos pronto mis queridos vitivinilectores. Recuerden que lo más importante, les guste o no esta lectura o este vino, es el cariño y respeto que autora, bodeguero, equipo y servidora mostramos por el trabajo que hacemos, y por nuestros antecesores. Gracias a ellos, hoy podemos ofrecerles un motivo, o varios, por los que seguir disfrutando de este mundo tan apasionante.

Música recomendada:

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spotify QLMB Qué libro me bebo

Christian Peribáñez conversa con la escritora Irene Vallejo en el Mausoleo de Fabara (Zaragoza) sobre su nuevo ensayo El universo en un junco, y reflexionan sobre cómo la escritura es capaz de condensar y perpetuar en el tiempo la sabiduría y el conocimiento universal. Atónitos Huéspedes Aragón TV

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Bodegas Frontonio

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